Invierno 2019
17/10/2014

El impulso del vehículo eléctrico en las ciudades españolas: una estrategia para luchar contra la dependencia energética

El camino para lograr un cambio de modelo energético  -especialmente en el sector de la movilidad, donde la dependencia se dispara al 93%- parece claro: usar las fuentes autóctonas renovables de forma inteligente.

 

La dependencia energética: un problema de dimensión planetaria

Según los últimos datos aportados por Eurostat, en 2012, la dependencia energética en Europa se elevó al 53%, lo que traducido en costes para la ciudadanía significa un gasto de mil millones de euros al día. Si dividimos por fuentes, nos encontramos que esa dependencia fue de un 42% en combustibles sólidos (fundamentalmente carbón), un 66% en gas, un 88% en petróleo y un 95% en uranio. Además, del total de gas y petróleo importado por la Unión Europea, un 39% y un 33% respectivamente provinieron de un solo país: Rusia.

El problema de la dependencia energética es el resultado de una política económica transnacional que, durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, ha encaminado a nuestras economías por la senda de un crecimiento basado en el uso intensivo de recursos energéticos fósiles fuertemente localizados geográficamente (sólo 17 países son exportadores netos de recursos primarios) y también en términos de capital (sólo 7 grandes multinacionales energéticas, que en los últimos años han quedado reducidas a 5).

¿Por qué hemos llegado a esta situación? La respuesta a esta pregunta es compleja, pero no cabe duda de que uno de los factores fundamentales es el precio. Durante muchos años, estas fuentes de energía primarias de las que todos somos dependientes, han gozado (y lo siguen haciendo) de unos precios artificialmente bajos al no incorporar los conocidos como “costes externos”, es decir, aquellos costes asociados a los impactos ambientales que generan: los problemas de salud, los ambientales, los conflictos territoriales, las guerras, etc.

Ante este escenario de altísima dependencia energética, cuya influencia en las dos crisis mundiales que atravesamos (la económica y la medioambiental) es más que evidente, cabe preguntarse: ¿hay posibilidades de cambio en este siglo XXI?

Desde AVELE estamos convencidos de que todo pasa por la concienciación de la generación joven: una educación adecuada y una información real acerca de la situación mundial. Con esto sí hay esperanza de que se dé un cambio de valores que lleve a un cambio de modelo energético, especialmente en el sector de la movilidad, donde la dependencia se dispara al 93%. El camino parece claro: usar las fuentes autóctonas renovables de forma inteligente.


La movilidad eléctrica: pieza clave en el camino de la independencia energética

El 98% del petróleo que importa España se consume en el sector transporte. Desde AVELE, hace años que estamos convencidos y reclamamos que, sin solucionar la dependencia energética en el sector transporte, no podemos solucionar el problema medioambiental (raíz y a la vez rama de la crisis económica) ni en España, ni en Europa ni en ninguna parte del mundo.

Ante este escenario, la movilidad eléctrica tiene mucho que decir. Por un lado, en la disminución de la dependencia energética por la vía de la mejora en la eficiencia energética: un vehículo eléctrico alcanza rendimientos energéticos de más de un 90%, mientras que uno equivalente de combustión interna en ningún caso supera el 40%. Pero donde más destaca el beneficio de la movilidad eléctrica es en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero: un turismo medio convencional en España, a pesar del importante esfuerzo de reducción de emisiones que ha realizado la industria, sigue emitiendo por encima de los 150 gCO2/km, mientras que un vehículo eléctrico equivalente no supera la barrera de los 50.

Es importante destacar aquí la inseparable relación entre generación eléctrica renovable y el vehículo eléctrico, ambas se retroalimentan de forma positiva: por un lado, un mayor porcentaje de renovables en el mix eléctrico repercute en una reducción global de las emisiones en transporte; por otro, un mayor parque de vehículos eléctricos supone una mayor capacidad de almacenamiento de electricidad, lo que ayuda enormemente al equilibrio entre oferta y demanda sin necesidad de recurrir a centrales de gas de ciclo combinado.


El impulso de las ciudades españolas al vehículo eléctrico

Eficiencia energética y reducción de emisiones son dos argumentos de peso para el impulso de esta tecnología en todo el mundo, y España, aunque a un ritmo todavía más lento del deseable, ya se ha subido a ese tren. En el año 2008 nace el Plan MOVELE, verdadero catalizador de muchas otras actividades de impulso al vehículo eléctrico de ámbito más local. Destacamos aquí dos de ellas:

1.- Proyecto LIVE. Se trata de un proyecto que nace en Barcelona en 2009 y que involucra a 16 grandes entidades públicas, como el Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Catalana de la Energía o el IDAE, y privadas como Endesa o Siemens. Entre sus objetivos estaba la adecuación del ámbito urbano para acoger la infraestructura del vehículo eléctrico, y la concienciación de la ciudadanía acerca de las bondades de esta nueva tecnología. Uno de los hitos del proyecto fue el compromiso de Nissan de fabricar su furgoneta eléctrica e-NV200 en la factoría catalana de Zona Franca, con una previsión de producción de 20.000 unidades al año.El proyecto LIVE, ya concluido, es un buen ejemplo de una iniciativa exitosa de promoción del vehículo eléctrico en nuestro país, especialmente por el hecho de haber conseguido integrar a los tres actores principales del sector: administraciones públicas, empresa privada y ciudadanía.

2.- Proyecto ZEM2ALL. Con un presupuesto de 100 millones de euros (60 de capital japonés y 40 nacional), el proyecto ZEM2ALL (‘Cero emisiones para todos’), se trata posiblemente del mayor esfuerzo de promoción del vehículo eléctrico a nivel local que está teniendo lugar en nuestro país. El objetivo del consorcio era hacer de la ciudad de Málaga un escenario de prueba de la implantación real de la movilidad eléctrica a escala urbana, incluyendo la infraestructura (recarga lenta y rápida), los vehículos (Mitsubishi i-Miev y Nissan Leaf) y los servicios asociados (información al usuario en tiempo real sobre disponibilidad de recarga, autonomía, etc). Un total de 200 usuarios se encuentran ya disfrutando de esta experiencia, que en breve se espera que se extienda a nuevos ciudadanos. El éxito de este proyecto va más allá de las cifras y de la misma ciudad que lo acoge. ZEM2ALL anticipa un nuevo modelo de desarrollo y de marketing para el siglo XXI. Es digno de mención que, en un escenario de crisis económica, la ciudad de Málaga impulsara iniciativas innovadoras como esta que la han llevado a la vanguardia europea. No en vano, en el pasado EVS27, el evento más prestigioso del mundo en temas de movilidad organizado en noviembre en Barcelona por AVELE, se entregó a la ciudad de Málaga el Premio E-Visionary Award, como la ciudad europea que más había hecho por la promoción de la movilidad eléctrica.

Muchas otras iniciativas se están desarrollando a nivel de municipios en España. Casi todas incluyen la instalación de infraestructura de recarga y algunas el apoyo directo y/o indirecto a la adquisición de vehículos eléctricos, especialmente para flotas. El camino está comenzado, pero aún queda mucho por recorrer.  


Conclusión

Durante el siglo pasado, el crecimiento económico a escala global se ha cimentado sobre las bases de un consumo a su vez creciente de fuentes de energía fósil no renovables cuyo precio no reflejaba todos sus costes. Este hecho trajo consigo la perpetuación de un modelo con dos problemas fundamentales: tensiones geo-políticas derivadas de la dependencia energética de la mayoría de países de unas fuentes fósiles altamente concentradas en unos pocos, y un enorme impacto ambiental cuyas principales consecuencias son el calentamiento global y los efectos nocivos sobre la salud de la vida en nuestro planeta.

Ante este panorama urge tomar medidas que nos encaminen por sendas de producción y consumo energético sostenibles. Se trata de un reto técnico, por supuesto, pero antes que eso de un reto ético ciudadano y regulatorio. Es necesario que nuestros gobiernos apuesten por políticas energéticas que apoyen las fuentes renovables, especialmente en el sector Transporte, donde la dependencia de los combustibles fósiles es especialmente grave.

Una de esas políticas es, sin duda, el apoyo a la movilidad eléctrica, alternativa real al uso de los combustibles fósiles en automoción e impulsora además de las energías renovables en generación eléctrica. Esta es la razón de ser de nuestra asociación, y nos alegra especialmente que muchos municipios españoles, aunque sea poco a poco, se vayan subiendo al carro de un futuro energético que, en opinión de AVELE, o será renovable y eléctrico, o no será.

Datos del autor
Nombre Ángel Aghili
Empresa AVELE. Asociación Europea para la Promoción de los Vehículos Eléctricos e Híbridos
Cargo Presidente
Biografía
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