Primvera 2019
20/09/2019 / Redacción / 127

TÜV SÜD trabaja en la certificación de seguridad de los vehículos autónomos

La llegada del vehículo autónomo, todavía en fase de estudio y perfeccionamiento, es unas de las innovaciones más comunes dentro de las ferias de automoción. Sin embargo, de momento, no se ha convertido en el gran protagonista de nuestras carreteras. Ante esta revolución, la industria automovilística apuesta de lleno por potenciar su desarrollo, apoyándose en el potencial de las nuevas tecnologías, lo que conlleva un impacto positivo en la seguridad y un nuevo reto en relación con la delincuencia cibernética.

TÜV SÜD calcula que, en el año 2030, 13 millones de vehículos estarán altamente automatizados y en 2040, 33 millones de coches autónomos se venderán en todo el mundo, mejorando así el flujo de tráfico y la seguridad. Aunque no todo son buenas noticias, el aumento de interfaces de comunicación vulnera la eficacia de estos vehículos, por lo que es primordial establecer una serie de medidas de ciberseguridad que muestren solidez. Durante su intervención en la IAA Conference 2019, TÜV SÜD, compañía líder en soluciones de seguridad, abordará las múltiples posibilidades de mejorar la eficacia de estas tecnologías pioneras asociadas a los vehículos autónomos.

Su principal característica: controlar la conducción sin la orden o el manejo de una persona de forma segura. Aunque todos sus progresos se respaldan en la certidumbre de salvar más vidas en la carretera, la creciente variedad de softwares está aumentando su complejidad y conectividad, haciendo que sean más vulnerables a los ataques de los piratas informáticos. Según la Convención de Viena sobre circulación por carretera de 2014, el sistema automático del vehículo puede ser desconectado en el momento que el conductor lo requiera. La responsabilidad recae sobre el conductor en el instante en el que toma el mando del automóvil, pudiendo volver a conectarlo en cualquier momento.

A pesar de que este modelo de conducción elimina cualquier error humano que se pueda cometer durante la conducción, todo proceso informático puede padecer ataques o virus que manipulen las órdenes impuestas en el vehículo, provocando una situación de riesgo que no contempla posibilidades de retroceso. Además, los vehículos autónomos deberán convivir con los automóviles manejados por personas, lo cual pondrá en duda la culpabilidad en caso de choque o accidente.

Por todo ello, TÜV SÜD está involucrado en el desarrollo de la conducción automatizada, más concretamente en la certificación de la seguridad de todos los procesos del diseño, desde la homologación hasta los escenarios de prueba. Durante la IAA 2019 Conference, ha explicado todos los métodos de prueba que está desarrollando, desde el análisis de deficiencias y evaluación de ciberseguridad, hasta seguimiento continuo de riesgos y participación en proyectos globales. TÜV SÜD reclama la necesidad de asegurar todos los procedimientos, poniendo encima de la mesa los servicios que ofrecen y los conocimientos de los que disponen en el sector de la automoción. Las consecuencias de un ataque cibernético a un vehículo autónomo comienzan en el robo de datos personales o daños a la marca y terminan en un fallo en las funciones de la conducción, o un accidente que conlleve lesiones graves e incluso el fallecimiento del conductor.

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